La subasta de víveres
Un grupo de jóvenes, de esa clase de jóvenes que ya no cumplen la edad de Jesucristo, se reparten los restos del festín: Martini, Colacao, galletas... Apuestan ¡¡por!! el amor y critican a los ausentes. ¿Qué más se le puede pedir a la vida?

3 Comments:
Qué monstruo, ¿no? Por cierto, ¿a qué nos dedicamos nosotros en El Colegio?
Nosotros nos dedicábamos a mirar con deseo a las hermanas y madres de los colegas de X.
A perro flaco todo son pulgas.
Es la forma que tiene el Capital de mantenernos eternamente pobres: nos ponían, en aquella época tan complicada, el cebo de las madres oxigenadas y las hermanas neumáticas para que nos distrajéramos e impedir que nos centráramos en medrar en el mundo de las altas finanzas.
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