Numerología
Chicas:
Os copio la invitación por mi cumpleaños a la gente del trabajo de este año. Juzgad vosotros, a ratos me gusta, a ratos me recuerda a la del año pasado.
"Numerología
Chicas:
No fue hasta llegar a La Escuela (lo escribo con mayúscula porque para más de la mitad de los destinatarios de este correo ese nombre designa un lugar concreto) y comprar una calculadora programable cuando aprendí que un cinco en una posición decimal de un número no se redondea hacia abajo, sino hacia arriba. Eso me sitúa, desde un punto de vista matemático, más cerca de los cuarenta que de los treinta y me pone la piel de gallina y las patas, de gallo.
Sin embargo no todo es malo. Tres eran los ideales de la Revolución Francesa, tres los puntos que definen un plano, tres la extensión de las sagas de Tolkien, de Christian Jacq, y de Krzysztof Kieslowski; tres las leyes de la robótica de Asimov, tres los investigadores que apadrinaba Alfred Hitchcock, y tres las mellizas que enseñarán a hablar inglés a tus hijos. No son mellizas, pero también son tres las hermanas Halliwell. Y los hermanos Gibb (eran). Aunque, ojo, tres son los cigarrillos que nunca se deben encender con la misma cerilla.
Cinco eran los eternos preadolescentes inquietos de Enid Blyton. Cinco, el número de la excelencia: cinco estrellas en los hoteles, cinco jotas en los jamones (jjjjjamones), cinco olivas en los aceites. Cinco los miembros de Parchís, cada uno del color de una ficha, violentando las reglas del juego. Cinco los hermanos Marx, aunque la fama nos racaneó un par y los dejó en tres.
He mirado en mi vademécum de numerología y en el Índice de libros prohibidos por la Inquisición, pero no he encontrado nada sobre el 10, así que baste con decir que allí (es un bar) degustaremos el próximo jueves por la tarde, a partir de las 7:30, nuestros pinchos de solomillo con mostaza preferidos.
Cuatro,
LM."

2 Comments:
¡Tres cerditos y cinco lobitos!
¿Y nosotros cuáaaaaando, payo?
Si al final no hay casa rural, que tiene mala pinta, y todas vais a estar aquí, os pediré que elijáis día entre viernes, sábado o domingo para venir a mi casa por la mañana a degustar ****** preparadas por mí.
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