These boots are made for walking
Chicas:
Ya sabéis que en mi infancia y adolescencia hubo dos carencias que marcaron mi vida adulta y me llenaron de taras varias: que se agotara el barco pirata de los clicks de Famóbil el año que lo pedí por Reyes, y el deseo de las botas de ingeniero Timberland por las que siempre he suspirado.
Pues bien, teniendo en cuenta nuestro ya cercano viaje a Ámsterdam y LOS SIGUIENTES VIAJES QUE SE NOS AVECINAN, el sábado me lancé y, por un precio que yo calificaría de obsceno, adquirí mis botas.


